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¿Qué propone mi prosa, informar? Suscitar aires huracanados. Voz araucana, fuerza caribeña, enumeración de árboles caídos y casas tomadas. Hoy leímos un cuento nadaísta en clase que hablaba sobre los seres pasivos y contenedores en los que se puede convertir la gente, yo, tú, él, nosotros, vosotros/ustedes, ellos. El contexto eran dos personas que se gustaban pero no se lo decían. Por mucho que él calló, ella finalmente tomó iniciativa pero no funcionó. ¿Qué hay que hacer para que la gente retomé la pasión humilde y sencilla, comunicadora y expresiva en sus vidas? Los objetos no deben hacernos sufrir, ni alegrar, ni odiar, ni desear, ni sustituir a una persona, en comparación. Ni si quiera la mascota más linda del mundo. Y que de esa manera el sígno de interrogación se transforme en dos signos muy grandes de exclamación ¡!, seguidos de una coma no determinante. Los vientos soplan cada vez más fuerte, no dejeis que el tiempo inunde vuestras casa.
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