|
Es esa cosa que yo mismo decidí al comenzar a escribir esto. ¿Escribes para que te lean? A veces (¿o mi inconciente, ego, no quiere admitir que sí?), pero uno cree que escribe cosas importantes, cosas que a los demás realmente les importan. Lo dudo mucho. ¿Y si escribiera literatura? Bueno, un diario también es literatura... Crisis. Pero no tanto, es más una crisis propositiva que otra cosa... He actualizado la lista de filmes de mi agrado, muchos de ellos los ví en la videoteca Jesús Gómez Fregoso del CUCSH, ya me quemé (observé) un buen de películas ahí. Últimamente no he ido con tanta frecuencia, el horario del Proulex me lo impidé (échale la culpa a lo otro... si tan sólo me despertara más temprano...), en fin. Yo no tengo el papel protagónico cuando escribo, así es. Tengo ganas de hacer muchas oraciones que no demuestren inmediatamente la intención impregnada en ellas. Los yoes se unen (que son más de tres), hay una presencia común entre ellos que los obliga a hacerlo. El hacer del texto también hace en el lector, cuando ambos no se predisponen ha escuchar algo ya contado. Las oraciones podrían ser miles y aún así no dirían nada cuando no existe un acuerdo mutuo. La virtualidad es una cosa que desgasta, que desatiende súplicas del papel, de lo palpable. La vida virtual no es bonita, pero es más barata que un libro. Desde que el arte entró en el mercadeo, las cosas se han venido desiquilibrado, pero hay cosas peores y mejores. Que aburrido. Ya es tiempo de que aplique lo aprendido en cosas más serias, porque si no, esto no va a trascender. Y aún si...
|