|
A usted le doy una flor, si me permite, un gato y un micrófono, un destornillador totalmente en desuso, una ventana alegre. Agítelos. Haga un poema o cualquier otra cosa. Léasela al vecino. Arrójela feliz al sumidero. Y buenos días, no vuelva nunca más, salude a cuantos aún recuerden que nos vamos pudriendo de impotencia. José Ángel Valente
|