|
Son los hábitos de la memoria el día y la noche en vela, la mañana que llega tarde, la confrontación de realidad con tinta indeleble No todo en este mundo compone átomos de carne indivisible, no todas las cosas de este mundo son mordidas o sin sabores al candil del presente -Continúa... Tu voz, tan dulce, tan soberana pastora de mis sueños rasgados por el vendaval arqueológico de noches en fosforescencia Sólo los seres continuos viven sueltos rotundos.
|