|
Aunque nuestra intención sea otra, o creamos que es otra, siempre decimos algo a alguien, cuando decimos algo o cuando no decimos nada. He estado pensando últimamente en lo abstracto y en lo concreto. En los conceptos. Pero no es lo único en lo que he estado pensando, por supuesto. Escogí a Fernando Pessoa o mejor dicho a su heterónimo, Álvaro de Campos, el mismo de La Tabaquería. Me valdré de una revisión personal en su análisis, ya que la lectura abierta de esta manera, me hace disfrutar más el texto poético. Lo que es igual a que trataré de hacer algo parecido en clase de Poética, pero ahora aplicándolo a un texto. Algo muy personal. ¿Es personal la bitácora, el diario? El diario o bitácora es y está siendo mientras su autor vive, después deja de ser para convertirse en los recuerdos de un muerto que vivió antes que yo. Y hay pausas interminables que a veces obligan al escape no aparente, como mirando al cielo, como obligándote a regresar. La espontaneidad es constante, consistente, coherente. Nos acompaña de buena o mala manera por la vida. La aceptamos o la negamos y con matices también. No es pura ni completa, se vale de ayuda externa. O yo qué sé.
|