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No se sabe aún qué canción o tarea salga de este poema de esta fachada pura y lisa donde colgamos los oídos para pianos o flautas o cualquier otro sendero que nos conduzca al gozo, al encuentro del salón con la cama No se sabe aún nadie descifra con la boca el seno ninguna cumbre ningún pezón de muerte no se nota aún el eco que salga de esta influencia de esta sonoridad de echar huesos en los jardines en las curvas de los cuellos que se inclinan que se cansan de rozar la nada y vencerla aún Aún no se sabe, aún no descubre ciencia o filosofía alguna cómo cura cómo vuela el ave cómo santos cuencen habas cómo diablos se mantienen los corazones que amamos que nos aman que torturamos que con la mano acariciamos como quien rompe con su sueños todas las marcas mundiales y gana el oro que es no ganar nada No se sabe aún muy bien qué nota o qué injusticia salga de estas palabras no se conoce la ley que abarque todos los fenómenos naturales todos los antisociales que se mueren por saludar el hilo negro de su timidez derrotada, no hay aún lección que los productores de humo en polvo enseñen al mundo más que su entierro en dosis proporcionales a su riqueza material no hay ley, no la hay No se sabe aún por qué los buenos salen en películas en blanco y negro por qué los malos las pintan y decoran como un árbol de Navidad en Dolby Sourround, nadie quiere saberlo ni enterarse de los últimos acontecimientos en las almas de los pobres diablos, mejor se ríen callan o enumeran dos o tres cuatro seis malas cuentas No se sabe aún la letra en su lejanía, osada, casi buena.
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