|
No, ni la prosa, ni la mismísima poesía cambian el mundo exterior. Son las acciones, por lo menos, el mundo exterior inmediato, el contexto, la circunstancia, el hábitat, tú pequeña sociedad a gran escala. Cada oficio, trabajo, profesión, implica un poco de esto. La economía, la política, los acuerdos internacionales entre pontencias mundiales hacen esto. Existen las contradicciones claro. Si fueramos códigos como los de la Matrix u otra película de ciencia ficción, sería otra cosa. Pero nosotros no somos un filme. Ni un poema. Ni si quiera un número. Somos carne y hueso, sangre y arterias, cinco sentidos más neuronas, somos tratados médicos escritos en prosa. Discursos contaminados, que hacen que mi sistema psicomotriz mueva mis manos, mis dedos al escribir. Leer es otra cosa.
|