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El amor es sólo la imagen del Amor, una parte de su totalidad. Porque las gafas que usamos no son parte del objeto que vemos. La asimilación de la no transparencia aspira más a la armonía que a la ficticia transparencia misma. Nadie puede beber el agua de la fuente toda, porque entonces moriría ahogado. Cuando asistimos al festín marino nos encontramos sólo con una porción del agua, porque el oasis de mar infinito nos miente desde un satélite espacial que no conocemos. El océano existe pero no conocemos su fondo. El deseo muere automáticamente cuando se logra: fenece al satisfacerse. El amor en cambio, es un eterno insatisfecho. José Ortega y Gasset
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