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y no miento. serán testigos de mi enamoramiento en el hospital o en el convento Los canales pues del tiempo a cuánta prosa y a cuánta materia la difteria bautizada en su sonrisa elegante, rezagada, insmiscuida De la noche es su insistencia no miento serás testigo de mi enamoramiento como un libro que de cabeza yace Como una oreja que al revés palpita en los carnavales que la luz no llama en los pulmones que el azul no vea en los columpios que los viejos brean Serán todos próceres de Santa Hilera Serás testigo de mi enamoramiento
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