Después de reflexión y claridad, llegan algunos destellos de la conciencia. Quiero escribir tal encuentro, para tener salud del corazón y que la felicidad que éste aporta a lo demás contenga el equilibrio. Ahorita no puedo desfilar ya con enunciados campantes de respuestas. Pero puedo subir al estrado y tararear de a poco el tono que deseo. La melodía que necesito. El contrapunto que hace fuga. La textura que mis labios aportarán al eco del reconocimiento propio.