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Tres minutos y llega. La puerta. La cerradura. La llave y sus ventajas. Espero. El puntero intermitente. El messenger desolado como cualquier otro sintagma fijo. Espero su respuesta. La llamarada que consuma e invada todo. ¿O permanecerá cerrada? Un minuto. Atento. El reloj ya no camina. Ha llegado.
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