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Intentaré hacer a un lado las abstracciones por un momento y hablaré de algo concreto, de algo que sucedió en un periodo tangible dentro de mi estancia en España... ¿Puedo hacer eso? Puedo hablar de mí mismo y el amor ¿? Pensaba que hablar sobre mi primer amor sería sencillo, pensaba que sería algo racional, con un final entendible y un recuerdo en la cabeza fácilmente identificable. Pero no es así. Me enamoré y el teclado se volvió a convertir en una caja con botones sin sentido, mis dedos no pueden teclear/calcar mis visiones pasadas y presentes del amor. Me siento perdido. Pero me siento bien. Agridulcemente bien. Este nuevo estado de conciencia no era el que yo esperaba y no sé qué efectos tenga para mí en el futuro. Cuando digo futuro quiero decir, ahora, en este momento y en las decisiones que tomó/tomaré. No estoy dispuesto a ficcionalizar a Carmen. Mis sentidos lo harán contra mi voluntad de cualquier modo. Y no habla el tipo que intenta escribir, habla la persona que vive. La distancia nocturna que separa la musical relación entre realidad y ficción, sólo hace más grande el reflejo de la luna en el charco de la vida.
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