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por mí
Guardo silencio para darle cuerda al radar de los kilómetros de muros, las ventanas y las cosas, los objetos que los humanos llaman bienes hasta el otro lado del mundo, donde los hombres se dedican a arcar productos sin sexo, otorgando monedas por miradas a seres felinos ausentes de toda batalla Atravieso la materia de una bomba atómica que será lanzada en una ciudad fértil de amor para saciar el regocijo de magnates necios, cariñosos que creen que hacer el amor es coger un billete llegar al orgasmo más económico y pobre, libranos Señor de tanta suerte Primero guardo silencio y te siento, sí, te siento entera por fin, luego oscura, completamente vaga por fin, irremediablemente tuya eres, y siento como te desplazas del salón a la almohada, escalando calles de palabras, mi radar es un fomento a la lectura De manto es tu silencio que me dice soy tuyo, de nadie más que el viento tuyo, duro, sólido palacio donde se ajustan las fronteras del mundo, vuelan listones, tuercen las palmas, ahuyentan todo descanso a los sensonres del festín de la vida es sentire donde no estás Solo el que ha estudiado en una escuela pública de olvidos sabe cómo se pierden las sílabas ignorantes de epidermis, por esto guardo silencio, mi mejor clase, la que derrumba las hectáreas y tolera la geografía particular de tus barullos, que me dicen hola, adiós, hola, adiós, hola adiós, adiós, adiós, adiós, como si replegaras tus astas de manos El radar es un acuerdo de amantes, de pétalos que decidieron sol con otro acento, en otro idioma indiferente al que toca, al que siente el poniente humor del amoroso Vuelvo, guardo silencio y te siento, ciego, te veo sordo, te escucho mudo, te hablo, tanto me bastan los segundos de tacto de encontrarte las pieles del alma escanciada por las sábanas Como ecos sin resonancia, cada abrazo cada piedra se hace mía, se hace aire de mis venas, células de un cuerpo más diurno que pasa y te encuentra más arena que invisible, es el amplio relieve conformado por árboles cuando no contienden más por la estulticia de sonidos que se asoman y reclaman asiento, piel, oídos
Separados de los afectos habrá tiempo apenas para recoger el sigilo, más fuerte y maduro, así ganaremos silencio, así aguardaremos tranquilos.
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