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Nunca fuiste mi musa, ¿Cómo podrías serla? Tan sólo puedo escribirte cartas sinceras, que hablen de refranes que esperan, esperan tu respuesta-diálogo. Las musas no hablan, sólo simbolizan, lo que mis ojos quieren ver. Y yo soy ciego. Mi lectura braile de tus cartas, me comunica y transporta. Tú no eres mi musa, eres mi destinataria.
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