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Un párrafo organiza los embates del inconexo ecosistema. Cual mentor de generaciones que acordaron no acordarse. El espacio se descompone en términos y condiciones de uso que poco incautan la hecatombe del ser. Como una invitación a abandonarnos. Este compatimento abre sus puerta a diario, con la esperanza de ser ocupado por alter egos de fastuosa estirpe. Cuando los insatisfechos olvidan el tullido cariño que sienten por las cosas sin amor ni aliento absoluto que dura un dos. Ese olvido momentáneo es la suerte que esperan tus pasos sobre la acera, al bajar el ascensor que no sube. Entre el tumulto ocre se dividen las escenas que corresponden a una vida llena de gratos olvidos.
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