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Me he concentrado últimamente en las entradas y títulos cortos. Esta no es otra diferente, pero es una entrada sin inocencia. Es una memoria que sabe de sí misma y su efímero paso por la Tierra. Todos los días hay algo por contar, por compatir. Que se acaba la escuela y se van los amigos. Que el mundial reúne lo que las salas y sus muebles de madera fueron perdiendo a través de los años. De efectos y daños colaterales a un momento, con permiso. Pase usted señor candidato, las encuestas lo acarician. En el centro de su ignorancia, este recuerdo invoca a los anteriores y tremendo de vida, impulsa su existencia hacia el vacío que hay después de un punto.
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