|
¿Qué tan importante es que apunte y te diga en este diario que hoy saqué por primera vez mi licencia de conducir? Sería ordinario. ¿Y, entonces, qué no sería ordinario? Combatir al amor egoísta, creo que uno gana más responsabilidades sociales cuando se enamora. Esto sí es extraordinario. Ante todo, se debe evitar atrincherarse. El amor no es una trinchera paradisíaca, ni tampoco una gimnasia automovilística. Así que no existe licencia alguna. Uno aprende a amar como estacionar un coche: a veces desde pequeño con la ayuda de tus papás, de un amigo, o abollando láminas. O quizás nunca. Por ejemplo, yo no tengo carro, prefiero caminar, andar en bici o agarrarme del transporte público. Tener tal o cual tipo de carro, de accesorios o quién sabe cuántas cosas, no significa que uno valga más o menos. Al contrario, es tener un peso encima. Manejar, es precisamente, evadir pesos para ganar agilidad y serenidad. Así que, se puede conducir sin carro. Así sea.
|